Con el paso de las semanas intenté dejar atrás aquella experiencia y concentrarme en recuperar mi rutina. Poco a poco retomé mis actividades habituales y pensé que el episodio terminaría convirtiéndose simplemente en un recuerdo extraño asociado a los días de hospitalización.
Sin embargo, aproximadamente un mes y medio después ocurrió algo que volvió a despertar todas aquellas preguntas.
Mientras ordenaba viejas cajas con documentos familiares encontré un sobre lleno de fotografías antiguas que no revisaba desde hacía muchos años. Entre esas imágenes apareció el retrato de una mujer joven cuya expresión me resultó inmediatamente familiar.
Observé detenidamente la fotografía durante varios minutos. Había algo en su rostro, en su mirada y en la serenidad que transmitía que me llevó de inmediato a recordar aquellas noches en el hospital. La similitud con la visitante que me había acompañado era sorprendente.